martes, 27 de noviembre de 2007

Suerte - columna escéptica IX

(EN SIMULTÁNEO CON NO PUBLICABLE)

Suerte. Para encontrar una buena definición de esta palabra en Google, hay que esquivar primero los videos y links que remiten a Shakira, luego las páginas que quieren vender productos que dan "buena suerte" o catálogos de cuasi horóscopos en donde puede descifrarse con -dudosa- exactitud el provenir de cada persona. No conforme con ello, parece más sencillo ir al Diccionario de la Real Academia Española, que bombardea con más de veinte definiciones y acepciones en que puede utilizarse esta palabra. Mmm. Mejor apelar al sentido común y correr los riesgos que ello implica.
La suerte es un mecanismo que sirve para justificar todo, pero rara vez pensamos y agradecemos a la vida que exista para algunos esa misma suerte que quita para dar de forma arbitraria a otros pocos. ¿Cómo funciona la suerte? No lo sé, y dudo que exista un libro que lo explique. Pero a lo que quiero llegar no es a la suerte del azar, no a lo lúdico. Quiero ir a lo cotidiano, a lo estúpido y a la vez, crucial.
De vez en cuando me jacto de tener mucha suerte. Quizá parezca un lugar común, pero en verdad, quien lee esto, es muy afortunado y tal vez no lo sepa: tiene acceso a una computadora, a un tiempo para leer esto, incluso tuvo en su momento acceso a una educación para poder entender de qué va este texto. La suerte de la que hablo está en una cosa tan ridícula como leer un blog. Si miramos con atención, podemos ir con la suerte a cualquier ejemplo: la gente que camina y es afortunada de poder hacerlo, de tener la libertad de hacerlo y de moverse por sus propios medios; aquellos que pueden ver, u oír, o sentir o escuchar o respirar. No quiero ser cursi pero creo que no hay que menospreciar a la suerte de haber nacido aquí y no allá, y no arruinar nuestra vida con cosas que sabemos que sólo van a pesar en los años. Tengo la teoría, tal vez muy estúpida, de que aquellos que fuimos escogidos al azar por la suerte, seleccionados con el dedo sin criterio alguno, debemos propagar esa misma fortuna, y equilibrar a favor de aquellos que no han sido tan beneficiados. No es caridad, es justicia, que no es dar a cada uno lo mismo sino dar a cada uno lo que le corresponde.-

2 comentarios:

MSR dijo...

Sí, puede que seamos suertudos en algunos aspectos, pero somos inconformistas. Eso lo explica todo, al menos para mí.

pd. Yo no tengo suerte con las entrevistas, capaz me confundí de carrera jaja =P

la coordinación dijo...

De chiquita creía que tenìa suerte... un dìa descubrí que mi papá le pagaba al calescitero para que me "arrime" la sortija.
lo peor es que es verdad =)